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Creer en mi fue mi mejor inversión 

Si me hubieran dicho hace 20 años que el mayor negocio que podría construir sería yo mismo, probablemente no lo habría creído. En ese entonces, mi enfoque estaba completamente en mis clínicas veterinarias. Era lo que conocía, lo que me apasionaba y lo que creía que era el camino único hacia el éxito. Pero la vida, las experiencias y las oportunidades me demostraron que el activo más valioso que tenía era mi imagen personal.


Recuerdo cuando me decían que estaba loco, que debía concentrarme únicamente en mi trabajo como veterinario y en crecer mi red de clínicas. Pero algo dentro de mí me decía que podía ir más allá, que Pancho Cavero no era el nombre de una clínica veterinaria tampoco solo un médico veterinario, sino una marca con el potencial de conectar con la gente de una manera única. Fue entonces cuando comencé a apostar por algo diferente: creer en mí mismo y en lo que represento.


Hoy, mirando hacia atrás, me doy cuenta de que esa decisión ha sido la mejor inversión de mi vida. Mi imagen personal no solo ha fortalecido mi carrera como veterinario, sino que ha abierto puertas que jamás imaginé. Desde trabajar con marcas reconocidas y desarrollar productos "by Pancho Cavero", hasta dar conferencias en eventos internacionales representando al Perú como el Congreso Veterinario en León, el más grande del mundo


Ahora, cuando subo al escenario o cuando alguien adquiere un producto con mi nombre, o simplemente yendo a una de mis veterinarias siento el peso de la confianza que he depositado en mí mismo. Cada taller, cada ponencia, cada colaboración en redes sociales o en medios es un recordatorio de que lo que construí va más allá de una clínica veterinaria. Es una conexión directa con la gente, con su amor por los animales y con el deseo de inspirar a otros a que también se atrevan a apostar por sus sueños.


Lo más importante de este viaje ha sido entender que para construir algo grande, primero hay que creer en uno mismo. Y yo decidí creer en Pancho Cavero como la mejor marca que podía crear. No solo para generar ingresos, sino para transformar vidas y, por supuesto, seguir haciendo lo que más amo: cuidar y entender a los animales.


Hoy, trabajo con distintas marcas como lo haría un jugador de fútbol profesional. Me invitan a medios, redes sociales y eventos para comunicar, educar e inspirar. Mi imagen personal se ha convertido en un puente para llevar mi mensaje más lejos de lo que jamás imaginé.


Si pudiera volver en el tiempo y darme un consejo al Pancho Cavero de hace años, le diría: "Créetela. Invierte en ti mismo, porque tu nombre será tu mejor negocio. No solo el de una clínica, sino el de una vida llena de propósito."


De algo que estoy convencido es que a mis 51 años sigo soñando en un mundo mejor para todos.


Vamos por más

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